18 de mayo de 2009

GUIRILANDIA

Foto: Lucía Benítez
Tánger. Marruecos. 2005

Foto: Lucía Benítez
Sa Pa. Vietnam. 2006

Foto: Lucía Benítez
Palma de Mallorca. Baleares. España. 2008

Foto: Lucía Benítez
Phom Penh. Camboya. 2006

5 comentarios:

santi dijo...

Manu Leguineche dice que el viaje no termina nunca, el que termina es el viajero. saludos.

Celeste dijo...

Es muy difícil la vida del guiri, sobre todo teniendo en cuenta el guirigay que hay que montar para poder entenderse en algunos sitios jajajaja
Y a otros, es que les va el rollo: una chica de mi pueblo se marchó a estudiar a Madrid, cuando ya tenía 16 años. A la semana siguiente regresó toda finolis y al bajar del autobús preguntó a una vecina suya que estaba allí: por favor, ¿por dónde se va a la plaza? Jajajajaja

Lucía Benítez dijo...

Es verdad, Santi. El viaje termina con uno, pero yo recomendaría a todos que lo practicaran como una religión, como una asignatura, como un ejercicio de humanidad.
Y eso sí, mejor el viaje que el turismo, que aunque no lo parezca, son cosas distintas. Para el turismo hay un extenso lugar en el mundo, un país sin fronteras, que se llama guirilandia y donde hay leyes diferentes para muchos asuntos e incluso costumbres y normas. Con estas fotos va un ejemplo.

Teresa Luengo Michel dijo...

Jajajaja, lo mejor de todo es que el turista parece el mismo lo pongas donde lo pongas, es como una raza distinta. Tienen todos la misma apariencia y si me apuras, la misma cara. Me quedo con el viaje, físico y espiritual.
Más besicos.
PD. ¿Te he dicho ya que disfruto mucho visitando tu blog?

Lucía Benítez dijo...

Los turistas pertenecen a un misma razo, a un mismo pueblo; un pueblo sin fronteras que alcanza cualquier lugar del planeta.
Me gusta tu viaje y tu visita, son reconfortantes.