26 de abril de 2009

LA TIENDA DE FOTOS

Foto: Lucía Benítez
Kompong. Camboya. 2006

Foto: Lucía Benítez
Puno. Perú. 2005

Foto: Lucía Benítez
Chau Doc. Vietnam. 2006

7 comentarios:

Celeste dijo...

Que tiempos aquellos en que llegabas con tu carrete de fotos, lo entregabas y a los dos días o más te daban las fotos, muchas de ellas inservibles, movidas, torcidas, sobre expuestas...ayyyy que bonito salir con el sobre en la mano y pararse a mirar que tal habían salido.
Le hemos quitado la poesía. Hemos perdido el gozo de la espera.

Chayo dijo...

Esta me "toca" muy de cerca!!!!!!!Jajajaja!!! me encantannnnnn!!!!!
Besitos!!

Lucía Benítez dijo...

Entonces, la fotografía tenía más magia, un encanto especial.
Ahora, estamos ante el tiempo inmediato que ha suprimido las esperas, la memoria, la historia...

Lucía Benítez dijo...

Me encantan las fotos y lo retratable. Ahora que la fotografía es digital y accesible, cualquier cosa merece una foto. Me gusta más todavía retratar lo irretratable.

el brazo de cervantes dijo...

¡Me encantan los álbumes antiguos, con esas fotos moviditas, pero cómo me gusta el tiempo que vivimos, hago muchas fotos y me sorprenden , siempre modificando la realidad, por muy reales que las queramos . Esta de Vietnam me gusta ¿será costumbre quitarse los zapatos en todas las tiendas?
¡qué gusto !

Celeste dijo...

Aún me falta mucho por colgar, lo iré haciendo cuando pueda, pero seguro que te gustará:

http://www.espaciosceleste.com/

¡Gracias por tu ayuda!
Fue una experiencia estupenda.
Abrazos niña, cuando pongo fotos, muchas veces me acuerdo de tí.

Lucía Benítez dijo...

Me encanta tu tienda de fotos, es estupenda, Celeste. Marruecos en primer plano y todo lo demás.
A María seguro que le gustarían más si fueran de papel, en albunes gordos que se abren a la vez que la memoria. Como eres tan observadora, María, te has dado cuenta de lo de los zapatos. En muchos lugares los zapatos no entran en las casas, en Indochina, o en países árabes, por ejemplo. A veces nos disculpan a los occidentales si entramos sin darnos cuenta de que consideran, y con razón, los zapatos muy sucios